ARTICULO: CUENTOS DE HADAS QUE DEFORMAN A LAS PRINCESAS
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Por: Xucaty Tejeda Rodríguez
Asociada Centro Trans-Formación
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Todas como niñas escuchamos alguna vez el cuento de una hermosa princesa rescatada por un valiente príncipe, mismo que tuvo que vencer terribles obstáculos como encarar dragones, brujas y demás peligros para lograr llegar hasta donde ella se encontraba y poder rescatarla de la maléfica bruja que deseaba separarlos, terminando, siempre con un "y fueron felices para siempre...". Tal historia la hemos visto, escuchado y sentido tantas veces en cuentos, películas y hasta en novelas, que resulta ser tan cotidiana y clásica, que ya ni siquiera revisamos a fondo el mensaje que conlleva, ignorando además, que en la infancia todo mensaje lo captamos de manera literal y sin cuestionamiento alguno, por lo que lo aprendido en esta etapa, se queda grabado de manera profunda en nuestro inconsciente, para que se manifieste con posterioridad.
Queremos analizar aquí cuál es la lección profunda que implican dichos cuentos de hadas, deduciendo así que el primer mensaje que implican dichas historias es que la felicidad de nosotras como mujeres la alcanzamos cuando nos encontramos a nuestro príncipe azul (o sea el "hombre perfecto"), y no sólo eso, sino que además tenemos que vivir felices para siempre con él. Como consecuencia de dicho mensaje, en la edad adulta las mujeres o la mayoría de ellas, buscamos insistentemente a nuestro "príncipe azul" o como se llama actualmente: "mi media naranja", creyendo en el fondo que sólo asi podemos encontrar nuestra felicidad, y para lograr nuestro añorado objetivo, comenzamos a perfeccionar nuestro físico, moldear nuestro carácter y renunciar a nuestras metas o ambiciones personales.
El segundo mensaje que se puede identificar en estas novelas o historias, es la firme creencia de que el príncipe azul nos va a rescatar de todos nuestros problemas, conflictos y peligros, situación que aparentemente puede sonar cómoda para cualquiera de nosotras, pero si la analizamos de manera profunda, dicho mensaje implica que nosotras no somos capaces de resolver nuestros propios problemas y que por lo tanto, dependemos del famoso príncipe para poder estar a salvo.
Podría parecer exagerado lo que aquí se expone, por lo que es importante mencionar que no todas las mujeres caemos en ese prototipo, y tampoco en ese extremo, ya que existen mujeres maduras que han superado la convencionalidad, quienes ya no fijan su propósito de vida en encontrar pareja, ni califican su valía personal en ello. Sin embargo, y tristemente, son mayores los casos de mujeres que se desviven por complacer a su pareja olvidándose en el trayecto de ellas mismas, perdiéndose de su propio centro y guía interna, existiendo en el fondo un reclamo hacia el hombre por no satisfacer sus necesidades o deseos, o sea, que la mujer misma no satisface su principal deseo profundo que es su autonomía.
Finalmente, me gustaría invitarlos a que reflexionemos en el principio de una nueva enseñanza para las niñas, en la cual dejemos de repetirles dichas historias, y comencemos a enseñarles que la verdadera felicidad se encuentra en nuestro interior, como una luz que prende y que acobija nuestros sueños, y que alumbra el camino de otras personas que nos acompañan; pero que sí estas personas se van, nuestra luz sigue encendida. En pocas palabras, transmitir el mensaje de que la independencia y la felicidad de nosotras como mujeres radica en nuestro interior y no en los brazos del guapo y fuerte príncipe azul.....